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Más allá de restringirlos, los vehículos para el traslado de mercancías deben ser incorporados a las políticas de movilidad y darles una posición preponderante como eje económico de las urbes.

MAYRA PÉREZ CERÓN

En la medida en que las ciudades crecen, la movilidad se vuelve un tema crítico, sobre todo porque impacta en temas ambientales, de seguridad vial y desarrollo económico de las urbes y empresas.

De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad, las ciudades mexicanas con la movilidad más competitiva son el Valle de México, Saltillo y Guadalajara, mientras que las menos competitivas son Villahermosa y Acapulco.

Ante proyectos de restricción a los vehículos de carga en las zonas metropolitanas de Nuevo León, Jalisco y el Valle de México, especialistas coinciden en que las urbes deben cambiar la manera en que ven la movilidad: no solo se trata de ir de un lugar a otro, sino que ésta conlleva diversas funciones.

“Cuando se habla de movilidad se piensa en personas, en logística y en mercancías. Pero en realidad, tanto personas como mercancías utilizan la misma infraestructura vial, por ello es importante considerar el tránsito de la carga y personas cuando se busca mejorar los flujos dentro de una ciudad”, explica Gastón Cedillo, investigador del Instituto Mexicano del Transporte (IMT) y líder de LogistiX-Lab, el primer laboratorio de logística en tiempo real en América Latina.

De acuerdo con el experto, el autotransporte es un elemento clave para la solución y viabilidad económica, ambiental y social a las urbes. En esto coincide Silvia Mejía, investigadora principal de Steer Group, consultora internacional especializada en ciudades, infraestructura y transporte.

“Es fundamental que se le observe como parte del sistema. Y que consideremos que a través del autotransporte de carga recibimos bienes y servicios en la ciudad, por lo que debemos darle su espacio en las urbes. El autotransporte ha sido estigmatizado como algo dañino; pero debemos cambiar esta forma de verlo y convivir con él”, asegura.

La consultora indicó que las ciudades no han podido encontrar espacios para alcanzar una convivencia sana con el autotransporte de mercancías. Por ejemplo, se han tomado medidas restrictivas, cuando se debería llegar a consensos y analizar cómo se integran estas unidades en el funcionamiento de la urbe por zona.

“Lo debemos ver como que está ahí y lo seguirá estando, y encontrar la manera en que ayudemos para que su funcionamiento en las ciudades sea lo más eficiente posible”, expresa.

Sugirió que, en las políticas de movilidad, se asiente la definición de centros de distribución y corredores específicos para vehículos pesados, horarios en los que puedan circular para ayudar a reducir emisiones, zonas de carga y descarga, y determinar el tipo de vehículos que pueden ingresar en determinadas zonas para la distribución de última milla.

Solo la CDMX, el Edomex, Jalisco, Coahuila y Quintana Roo cuentan con una ley específica en materia de movilidad.

Por su lado, Gastón Cedillo indicó que, en la construcción de los proyectos de movilidad, se debe entender que es un problema multifactorial y que hay que resolverlo bajo un enfoque de sistemas. De otra forma, cuando se implementa una posible solución y se deja de lado el transporte de mercancías, el impacto será la pérdida de competitividad y, en casos extremos, desabasto de productos y servicios, lo que al final redunda en perjuicio de la propia población.

“La falla es obviar, o no tomar en cuenta, al transporte de mercancías, pensando que lo principal es el traslado de personas; sin embargo, el movimiento de pasajeros y mercancías está ligado, así es como se debería analizar de manera integral para encontrar soluciones que, a largo plazo, sean sostenibles”, advierte.

“Y, regularmente, cuando no se tiene un enfoque de sistemas para analizar este tipo de problemas complejos, lo que observamos son efectos colaterales, resultado de no haber identificado las variables que estaban en juego. Por eso vemos que algunas medidas que se toman, tienen efectos que no se esperaban”, añade.

Un nuevo paradigma

Ambos especialistas concuerdan en que cualquier estrategia se debe consolidar a través de consensos con el sector público y privado. Para Silvia Mejía, incluso, es necesaria una entidad coordinadora entre el Gobierno y las empresas, que permita llegar a acuerdos y a la construcción de proyectos conjuntos que beneficien a ambas partes.

“Si eso sucediera, como en otras urbes como Londres, sería muy distinto. Esta ciudad inglesa plantea estrategias que benefician al sector público y, por su lado, la iniciativa privada brinda todas las facilidades y apoyo al Gobierno, como es la actualización de sus flotas con miras a ser 100% sustentables; contar con espacios de carga y descarga, etc.

También ha logrado avanzar mucho en el tema de seguridad, cambian sus vehículos para que tengan mayor visibilidad. Lo que deben hacer las ciudades es tener una estrategia y construirla con todos los actores”, considera.

Por su lado, el IMT ha impulsado el desarrollo de inteligencia colectiva en logística, un nuevo concepto en movilidad urbana en el que intervienen el Gobierno, la iniciativa privada, la academia y la sociedad civil.

“Nosotros acuñamos el concepto. En el mundo, se habla de inteligencia colectiva, pero nunca aplicada al tema de logística, a pesar de que esta última es la integración y colaboración de diferentes actores”, detalla Gastón Cedillo.

Bajo este principio, el IMT desarrolló un modelo inteligente de distribución en el Centro Histórico de Querétaro, con beneficios para el medio ambiente y ahorro de costos, tiempo y espacio para esta área. A través del uso de la tecnología telemática y big data, se logró mostrar a empresas las formas de optimizar su distribución logística en el área de estudio. Está previsto que este mismo modelo sea aplicado en la CDMX, a petición de la Secretaría de Movilidad.

“En el piloto implementado en Querétaro hemos dado prueba de que la articulación entre los diferentes actores tiene un resultado concreto”, afirma el investigador.

Las conclusiones del proyecto, añade, no solo fueron una contribución práctica a las autoridades y a las empresas participantes, sino que permitió a la academia realizar una aportación científica y tecnológica, que ahora es buscada por otras ciudades como Aguascalientes, Panamá y Zaragoza.

Con este concepto de inteligencia colectiva en logística, el IMT busca establecer una plataforma de innovación que prepare a las ciudades para seguir evolucionando y mostrar que en México se desarrollan proyectos que puedan exportarse.

La Secretaría de Movilidad capitalina y el IMT trabajan en desarrollar una plataforma inteligente de distribución.

 

TyT