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La delincuencia pone freno a la seguridad vial

El autotransporte de carga transita actualmente por un camino sinuoso, lleno de retos y peligros. Es incluso desconocido, debido a normas nuevas o que están por entrar en vigor, las cuales necesariamente modifican su actual operación y gestión.

Sin duda, la inseguridad es el rubro que mantiene en alerta máxima a este sector que mueve el 56% de las mercancías que se transportan a lo largo y ancho del te­rritorio nacional. Este factor no solo merma su crecimiento, sino que afecta la integridad de cientos de miles de operadores que todos los días se ganan la vida al frente del volante.

Esta ola de violencia que aqueja al autotransporte también está provocando una difícil implementación —incluso freno— de una norma que todos los actores del sector reconocen como indispensable para mejorar la seguridad vial.

Nos referimos a la NOM-087 de tiempos de conducción y pausas para conductores. En los días previos al cierre de esta edición, la propia Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN), a través del presidente de su Comisión de Transporte, Felipe de Javier Peña Dueñas, dirigió un oficio a Yuriria Mascott Pérez, Subsecretaria de Transporte de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, solicitando posponer la entrada en vigor de dicha norma.

Los generadores de carga juegan un rol clave, ya que, en los actuales modelos de negocio, como el just in time de la industria automotriz, por lo general el tiempo es una variable que siempre busca reducirse para hacer más eficientes los procesos, reducir inventarios y maximizar la rentabilidad; sin embargo, esto en el autotransporte va en contra de la seguridad vial.

A pesar de esta situación adversa, un buen número de flotas ya implementan cambios a su operación logística que les permitan cumplir con las horas máximas de conducción y tiempos de descanso que exige la norma. Incluso las más conscientes reconocen que esta normatividad es indispensable para proteger la operación de su empresa, su equipo de transporte y salvaguardar la integridad de sus operadores.

Necesariamente se requiere un proceso de negociación entre los generadores de carga y las empresas transportistas para cumplir con las exigencias logísticas, pero a la par, abonar a la seguridad vial, responsabilidad ineludible para ambas partes.

También en algunos casos de operaciones de largo recorrido, se está considerando un segundo operador o inclusive utilizar la propia infraestructura de patios o bases a nivel nacional para realizar las pausas, sin importar que no estén exactamente en la ruta. Otros más evalúan inversiones para colocar sus propios paraderos en puntos estratégicos de su operación.

Finalmente, es indispensable que la autoridad garantice la seguridad e integridad de las personas y bienes vinculados al transporte de carga en todo el territorio nacional. Los grupos delincuenciales han tomado como rehén al sector, por lo que la actuación inmediata del Gobierno actual y del entrante debe tener como máxima prioridad combatir el robo al autotransporte. Equipo editorial.