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Sangre joven en el autotransporte

El mundo de los negocios se encuentra en una fase de transformación, las antiguas fórmulas exitosas hoy son altamente cuestionadas. La hiperconectividad, la economía digital, el crecimiento poblacional de las grandes ciudades, el comercio electrónico, los procesos de manufactura justo a tiempo, las estrategias de inventarios mínimos, las iniciativas verdes, la digitalización de los procesos, la búsqueda de máxima eficiencia en toda la cadena productiva, por mencionar algunos temas, han provocado que las empresas modifiquen estrategias y modelos operativos; de lo contrario, corren el riesgo de desaparecer.

Las nuevas generaciones en el autotransporte tienen enormes retos en el actual panorama nacional. El más importante, sin duda, es mover a México hacia la ruta de la competitividad internacional y romper los lastres que representan la inseguridad y corrupción en nuestro país.

Por todo lo anterior, celebramos la instalación del Comité de Jóvenes Transportistas llevada a cabo en la Convención CANACAR 2018. Se trata de una de las iniciativas clave de su actual presidente nacional, Enrique González Muñoz, quien al tomarles protesta señaló: “A través de su talento y de sus modernos conceptos de trabajo, seguiremos moviendo al mundo y a México”.

A su vez, Juan Carlos Muñoz, expresidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR), les dio el siguiente mensaje: “Ustedes van a dirigir esta industria en 10 años. De su compromiso depende no solo nuestra Cámara, sino el desarrollo de nuestro país. Aprendan de los grandes de hoy, ena­mórense del sector, y prepárense para el mañana”.

La fuerza, innovación y carácter de la sangre joven del autotransporte, han quedado de manifiesto en casos de éxito de empresas que han transitado hacia segunda e incluso tercera generación. Existen compañías que han logrado trascender a grandes ligas producto de la incorporación de nuevas generaciones.

Además de los retos del sector, las empresas transportistas —la mayoría de ellas familiares— tienen que vencer el estigma de los cambios generacionales, reconocido como su talón de Aquiles. Estudios serios hablan de que solo el 30% planean dicha transición, y un porcentaje aún menor la logra. Esto, más todos los problemas actuales como robo, corrupción, falta de operadores y competencia desleal, presentan un escenario altamente complejo.

La buena noticia es que los jóvenes demuestran una y otra vez su capacidad de adaptación a los cambios, su apertura a nuevas ideas, su solidaridad ante circuns­tancias adversas, su cuidado al medio ambiente, su innovación para resolver de manera diferente los problemas y una toma de decisiones más ágil. Nacieron con la tecnología y saben de su valor agregado, reconocen que una flota con vehículos de última generación marca la diferencia, saben bien que estar en línea 24/7 es parte de su ADN, y lo mismo desean para su operación, todo conectado. Equipo editorial.