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Logística: eslabón clave para el comercio internacional

Sin importar el desenlace de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), México debe continuar con su estrategia de diversificación de mercados. Hoy en día, el 79.8% de las exportaciones tiene como destino Estados Unidos, seguido de Canadá con un 2.8 por ciento. De ese tamaño es la dependencia que ha provocado la cercanía geográfica con uno de los mercados más grandes del mundo.

Con la Unión Europea se alcanzó un acuerdo en principio en materia de comercio e inversiones, como parte de la modernización del marco legal bilateral. Sin embargo aún es poco, en términos absolutos, lo que exportamos a esa región. Alemania ocupa el tercer puesto apenas con el 1.7% y España en quinto alcanza el 1 por ciento.

También México firmó en días pasados el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP, por sus siglas en inglés), convirtiéndose así en el tercer mayor pacto económico del mundo con acceso a 500 millones de personas.

En esta diversificación de mercados, el transporte y la logística juegan un rol estratégico. La apertura comercial cada día demanda mayor profesionalización en el sector para entender las necesidades específicas de compradores en cualquier parte del planeta. Idioma, cultura, certificaciones y normatividad son algunos de los principales retos a los que se enfrentan los transportistas que buscan formar parte de la cadena logística global.

Hace algunos días platicamos con el director comercial de uno de los importadores más grandes de los Países Bajos, y de manera tajante señalaba que el costo del traslado de frutas y verduras mexicanas de primera calidad las vuelve poco competitivas, a tal grado que prefieren encontrar alternativas provenientes de otros países. Y no necesariamente por el autotransporte utilizado del centro de producción al puerto, sino más bien por el servicio marítimo. Este hecho resalta la importancia de la colaboración entre los distintos modos de transporte para lograr ser un jugador dominante en el comercio internacional.

Contar con 12 tratados de libre comercio con 46 países, 11,122 km de litorales, infraestructura carretera y portuaria, mano de obra calificada, calidad de manufactura, productos con valor agregado, materias primas y reconocida producción agrícola, no es suficiente para la economía global si no logramos trasladar productos de manera eficiente, confiable y oportuna por cielo, mar y tierra.

México requiere seguir una estrategia que promueva el libre comercio, pero al mismo tiempo, necesita continuar con inversiones en infraestructura y capacidades técnicas e intelectuales que permitan ofrecer soluciones integrales de transporte y logística al margen de los ciclos sexenales de Gobierno.

Atravesamos momentos de gran incertidumbre debido al inseguro desenlace del TLCAN, cualquiera que sea el resultado, la apuesta por entender las necesidades para importar o exportar a prácticamente cualquier país −principalmente con aquellos con los que se tienen tratados de libre comercio−, debe ser una línea estratégica de los empresarios transportistas y de logística que buscan crecer más allá de lo que lo hace la economía nacional. Claro está, independientemente de que la carga deba llevarse en contenedor hacia un puerto, trasladarse en un enorme barco a lo largo de más de 10,000 kilómetros, transportarse en una barcaza, movilizarse por camión a un centro de distribución y finalmente entregarse en una tienda al detalle con vehículos de menores dimensiones. Equipo editorial.