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La urgente transformación del sector autotransporte

El estandarte de la actual administración federal es la instrumentación de profundos cambios en lo político, económico y social que permitan mover al país hacia la denominada Cuarta Transformación.

Señor presidente López Obrador: el autotransporte requiere ser parte integral de su estrategia en esta nueva etapa. Son más de 500,000 unidades motrices de vehículos de carga y pasaje registradas a la fecha ante la SCT, en un sector que genera 2.3 millones de empleos directos y es responsable del traslado de insumos, servicios y productos terminados, indispensables para la operación de empresas, go­bierno y sociedad. A lo anterior habrá que sumarle la flota con placas estatales, que también realiza ésta y otras funciones a nivel local.

Sin embargo, vemos con extrañeza que varias de las primeras acciones de su administración están golpeando al transportista. Por ejemplo, de acuerdo con expertos fiscalistas, la Ley de Ingresos 2019 afecta severamente el flujo de efectivo de las compañías en tres grandes rubros: compensación universal, acreditación del IEPS y en las retenciones del ISR.

Lo que hoy le urge a este sector, son incentivos que promuevan su profesiona­lización y permitan atender el grave problema de la antigüedad de la flota en nues­tro país en pro de mayor seguridad en carreteras y la competitividad. Y con más razón a partir de este año, cuando entra en vigor una nueva norma de emisiones contaminantes, altamente benéfica para el medio ambiente, pero que ge­nera un mayor precio inicial en los vehículos pesados —entre un 5 y 7%—, derivado de la incorporación de tecnologías de postratamiento de gases de escape.

Asimismo, es importante que usted sepa que otro de los grandes problemas que aqueja al autotransporte es la falta de operadores. Contratar a 2,000 conductores para las pipas que son parte de su plan destinado a incrementar la capacidad del Estado para la distribución de combustibles, lo que está provocando es quitarles a empresas establecidas esos colaboradores, adicionales a los 50,000 que, de acuerdo con la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga, hacen falta en el país.

Una política bien instrumentada a este respecto, debería acompañarse de acciones encaminadas a establecer Centros de Entrenamiento y Capacitación para ope­radores profesionales. O promover que los propios transportistas que demuestren contar con los estándares de seguridad necesarios para el traslado de hidrocarburos, se hagan cargo de esta actividad. La logística y transporte requieren expertos, improvisar en esta materia puede tener un grave impacto en su plan encaminado hacia la Cuarta Transformación.

Así como ha emprendido una lucha frontal contra el huachicol, la cual celebramos, le rogamos considere acciones de esa magnitud para el robo al autotransporte. A pesar de que los senadores aprobaron la modificación al artículo 19 constitucional para incluir este acto como delito grave, los diputados lo eliminaron. Pedimos su intervención para exhortar respetuosamente a los legisladores a atender esta solicitud del sector.

Sabemos que las cámaras, confederaciones y asociaciones del autotransporte lo respaldan en su estrategia de transformación del país; sin embargo, para que el sector que representan sea un motor de cambio que lo impulse, requiere un amplio entendimiento de la dinámica y circunstancias actuales del entorno.

Equipo editorial.