Ante el incremento de más del 50% en el atraco a vehículos de carga registrado en 2016, distintas áreas del sector aconsejan adoptar prácticas que ayuden a minimizar los riesgos. La petición de tipificarlo como delito federal sigue en la mesa y, sin embargo, el margen de maniobra para los empresarios es cada vez menor.

OLIVERIO PÉREZ VILLEGAS

No hay como vivirlo para entender el fenómeno de la inseguridad en las carreteras. Un comando armado a bordo de camionetas que le cierran el paso a un camión es el robo nuestro de cada día. Si bien la Policía Federal llega a reaccionar cuando se denuncia oportunamente un incidente, la corrupción en todos los niveles aún sigue pintando la atmósfera de gris.

En agosto pasado, la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR) hizo un llamado enérgico para que el robo a este sector sea tipificado como delito federal. Todavía no hay respuesta. Lo que estaba detrás de esta solicitud no era un móvil de complacencias sino de logística y eficiencia: denunciar un atraco puede ser un calvario para el dueño del camión, sin mencionar la posibilidad de recuperar la unidad o, mucho menos, la mercancía. La propia Cámara estima que solo el 50% de los vehículos son recuperados.

Aunque los números tampoco ayudan mucho. El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) recopila las cifras enviadas por las Procuradurías Generales de Justicia y Fiscalías Generales de las 32 entidades federativas del país, “responsables de la veracidad y actualización de los datos”, según se lee en la estadística publicada cada mes.

En este punto es importante resaltar que aun cuando se trata de la información oficial, existen decenas de casos que nunca llegan a un expediente o, incluso, se hunden en el desconocimiento absoluto.

La cifra reportada por el SESNSP sobre el robo en carreteras al transporte de carga en 2016 se ubicó en 1,590 incidentes: 1,492 con violencia y 98 sin violencia. Con este dato, la dependencia se refiere a la presunta ocurrencia de delitos registrados en averiguaciones previas iniciadas, o carpetas de investigación, reportadas por cada estado.

A pesar de que las estadísticas publicadas por la dependencia no desglosan el número de atracos en todos los estados, sí revelan que Puebla es la entidad con mayor número de robos al transporte de carga: registró 629 incidentes con violencia y 34 sin violencia en 2016.

Para Veracruz no existe un reporte, pero en las cifras acumuladas de años anteriores presenta un crecimiento en robo de 200% entre 2015 y 2014. Las celdas del documento destinadas al Estado de México están en cero; sin embargo, el Centro de Inteligencia en la Cadena de Suministro Freightwatch International sumó 87 robos en los primeros nueve meses del año pasado: Ixtapaluca, Toluca, Naucalpan, Cuautitlán Izcalli y Ecatepec son los municipios más vulnerables.

¿Y la Policía Federal?

Cada mes, la CANACAR tiene una reunión con la PF para coordinar esfuerzos en materia de seguridad. Rogelio Montemayor, Presidente de la Cámara, explica que en los casos en que se actúa rápidamente se pueden recuperar tanto el vehículo como la mercancía, además de detener a los responsables.

Elías Dip, Presidente de la Confederación Nacional de Transportistas Mexicanos (CONATRAM), coincide en que también han registrado casos donde las autoridades reaccionaron oportunamente. Sin embargo, también hace un llamado para que tanto la Policía Federal como la SCT hagan mejor su trabajo, pues existen tramos en los que no hay presencia de agentes, incluidos estatales y municipales, y es justo ahí donde los delincuentes aprovechan para consumar el robo. Esto, agrega, supone que no hacen bien su labor o están coludidos con los criminales.

Lo mismo pasa con transportistas privados, pues Alex Theissen, Presidente de la Asociación Nacional de Transporte Privado (ANTP), afirma que muchos problemas del sector, incluido el robo de vehículos y mercancías, están relacionados con la corrupción y con la poca o nula vigilancia y aplicación de la ley.

Por esta razón, flotas públicas, privadas y usuarios del transporte han tenido que reforzar la seguridad al interior de sus procesos, pues coinciden en que las policías están rebasadas. Gabriel Gamez, Vicepresidente de la Comisión de Seguridad de la CANACAR, hace estas recomendaciones para disminuir los riesgos de sufrir el robo en carreteras.

1. Fomentar valores

La confianza, honradez y honestidad empiezan en casa. ¿Cuántos robos a camión están relacionados con la complicidad de un operador? Para que el patrón y el conductor establezcan un lazo de confianza, es importante fomentar estos valores.

2. Definir el perfil del operador

Además del punto anterior, los empresarios del autotransporte deben conocer en detalle el historial del conductor, lo que necesariamente quiere decir no improvisar la contratación de operadores.

3. Ubicar y evitar zonas rojas

Generalmente los transportistas conocen las zonas más peligrosas de sus rutas, así como los horarios y modus operandi de la delincuencia. En la medida de sus posibilidades, es importante evitar paradas en lugares con mayor riesgo.

4. Sistemas de monitoreo

A pesar de que pueda parecer un gasto que no todos pueden hacer, contar con una solución de geolocalización y comunicación remota entre el camión y la base de la empresa resulta importante en caso de algún incidente. Y si bien hay delincuentes que bloquean estas señales, los botones de pánico pueden dar la señal al centro de monitoreo y activar los protocolos de emergencia.

5. Convoy de seguridad

A la hora de planificar las rutas, el empresario recomienda darle prioridad a los vehículos que circularán por los caminos más vulnerables. En estos casos, se sugiere enviar dos o tres unidades que compartan las zonas de destino. Si bien esto por sí solo no evitará un posible robo, sí podría minimizar el riesgo, ya que no es lo mismo asaltar un camión que hacerlo con dos, tres o más unidades alrededor.

6. Camaradería

Se pueden armar convoyes con vehículos de otras empresas, ya que en muchos casos van al mismo destino y se pueden hacer compañía. Esta práctica es realizada por operadores de manera “extraoficial” y a muchos les ha dado resultado. Y justo por eso, Gamez sugiere masificar esta práctica y generar un cambio en el gremio, por el bien de todos. “Si entre nosotros nos cuidamos, podemos crear un beneficio de vital importancia para todos”, concluye.

TyT