Una vida dedicada al autotransporte, la visión de reconocer al cliente como el centro de su servicio y la capacidad para liderar el talento de su equipo de trabajo, han hecho de Salvador Abella un eslabón fundamental en el desarrollo de la armadora de Mexicali en el centro y sur del país.

Daniela Rodríguez Pelayo

Salvador Abella, Director General de Kenworth del Sur.

El colorido de una formación de camiones en exhibición, es la señal inequívoca de haber arribado al destino prometido; más adelante, la insignia de Kenworth confirma la llegada. Éste es el territorio del Concesionario del Año: Kenworth del Sur.

Modernos edificios engalanan la estampa de estas instalaciones en el corazón de la Angelópolis, las cuales fueron inauguradas en febrero de 2015, después de más de un año de trabajo y una fuerte inversión.

La concesionaria poblana cuenta con 46 bahías de servicio, más de 1,000 m2 destinados a su almacén de partes, así como talleres preventivo y correctivo, oficinas administrativas, patio de resguardo y área de lubricación. Entre los puntos más innovadores, destaca un edificio designado para que los operadores descansen y se entretengan mientras sus vehículos son sometidos a servicios y revisiones.

Salvador Abella, Director General de Kenworth del Sur, recibió a TyT en su oficina. Al entrar, justo enfrente de su escritorio, salta a la vista una silla roja, la cual, de acuerdo con su testimonio, representa al cliente y le sirve para recordarle a diario que todas sus decisiones deben estar enfocadas en lograr la completa satisfacción de aquellos que depositan su confianza en él.

De transportista a concesionario

La primera etapa de la trayectoria profesional de Salvador Abella estuvo enfocada en su labor como empresario del transporte, hasta que en 1993 recibió una invitación para asumir la representación de Kenworth en el sureste del país, región que tenía más de dos años de desamparo tras la partida de Tractocamiones Kenworth del Golfo. Consciente de la oportunidad que tenía en sus manos, no dudó en aceptarla y en octubre de 1994 se convirtió en concesionario de la armadora de Mexicali con la puesta en marcha de Kenworth del Este en Córdoba, Veracruz.

Tras hacer frente a las crisis económicas y aprender las particularidades de la comercialización de vehículos pesados, Abella recibió una nueva propuesta en 2001: hacerse cargo de la representación de Kenworth del Sur en la ciudad de Puebla. La invitación se dio durante un desayuno, narró el empresario, y en menos de dos horas quedó cerrado el trato.

Con muchas dificultades y nuevas crisis que afrontar, Abella incrementó la rentabilidad de la concesionaria, hasta que en 2015, sus instalaciones quedaron obsoletas y fue necesario mudarse a la que recientemente fue premiada como la más destacada de la red de Kenworth Mexicana.

“Queremos ser el

mejor del mejor grupo”

Consciente de que para sobrevivir en esta industria es preciso distinguirse de los demás, Abella se dice comprometido a seguir invirtiendo para atender los requerimientos de sus clientes a través de instalaciones de primer mundo, capacitación de su personal y la adquisición del herramental necesario para el mantenimiento más eficiente de las unidades, lo que trae en consecuencia un servicio de excelencia.

De acuerdo con el empresario, estos factores permitieron que el año pasado Kenworth del Sur registrara crecimientos notables en los indicadores de las diferentes áreas de la empresa, lo que aunado al apoyo a los programas implementados por PACCAR, lo hicieron acreedor al galardón de Concesionario del Año.

Manifestó el orgullo que siente por haber obtenido este reconocimiento, el cual permite mantener motivado al equipo liderado por Jaime López, Gerente General de Kenworth del Sur. “A pesar de que en años anteriores la concesionaria ya había sido reconocida con este premio, ya lo extrañábamos, pues habíamos estado muy cerca de conquistarlo”.

“A nosotros sí nos interesan los premios, queremos que nuestros colaboradores se sientan orgullosos y que nuestros clientes estén enterados para que nos exijan en consecuencia”, añadió.

Testigo de la transformación

Antes, la prioridad era vender camiones, señaló Salvador Abella. Muchas veces la labor de las concesionarias terminaba al momento de entregar las llaves de las unidades. No obstante, los tiempos han cambiado y ahora lo más importante es ofrecer el soporte que requieren para operar el mayor tiempo posible, y así lograr que los clientes se concentren en su empresa sin preocuparse por los vehículos.

“No vendemos un camión, vendemos un servicio”, así es como Abella describe la labor que desempeña a través de sus concesionarias, filosofía que le ha valido la posibilidad de establecer relaciones comerciales duraderas con sus clientes.

Añadió que cada vez que alguien deposita su confianza en la concesionaria mediante la compra de un camión, inicia su compromiso con ese cliente, por lo que éste puede tener la certeza de que lo que invierte en el vehículo se le regresará en servicio. Precisó además que los momentos difíciles son la oportunidad ideal para demostrar su lealtad.

La responsabilidad de las concesionarias de Salvador Abella seguirá siendo, señaló el directivo, mantener sus inversiones a pesar de los retos que presente el entorno. Para muestra, en este año realiza los trabajos de remodelación de sus instalaciones en Veracruz, pues las actuales ya son insuficientes para cubrir la demanda de atención que existe en el Puerto.

Con el objetivo de promover la modernidad y eficiencia, como sucedió en sus instalaciones poblanas, la obra en Veracruz está en marcha, y se tiene previsto que esté lista para finales de este 2017.

Enclavada en el corazón de la ciudad de Córdoba, Kenworth del Este también toma nuevos bríos con la llegada a la Gerencia General de Charin Regules, quien haciendo gala de su pasión por la industria del autotransporte, se ha convertido en un personaje clave dentro de la administración de las concesionarias de su tío Salvador Abella.

El directivo reconoce que una buena parte del éxito se basa en el talento y compromiso de los miembros de su equipo de trabajo, quienes a través de su esfuerzo han hecho crecer las concesionarias. Es el caso de Jaime López, de la recién condecorada Kenworth de Sur, quien con amplia experiencia en esta plaza, ha sabido mantener la motivación entre los colaboradores e incrementar la satisfacción de sus clientes.

Abella está convencido de que una de las claves del éxito es construir relaciones sólidas y duraderas que garanticen un ganar-ganar para todas las partes. Este principio aplica para clientes, proveedores y, por supuesto, para sus socios de negocio.

El reto de cara al futuro, comentó, está en subirse a la ola de toda la información y saber utilizar las herramientas con las que cuentan los transportistas para hacer más rentables sus flotas.

Añadió que sus empresas tienen la puerta abierta al talento e innovación de las nuevas generaciones pero, al mismo tiempo, para defender la especialización de los colaboradores con mayor experiencia. La apuesta está en que, juntos, sigan velando por conocer las necesidades cambiantes de sus clientes y estar siempre listos para rebasar sus expectativas de servicio.

TyT