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Tras su participación en el Foro de Pesos y Dimensiones en el Senado, nos dimos a la tarea de platicar con actores clave en el autotransporte nacional. Desde las trincheras de la Cámara de Diputados, la CANACAR, la CONATRAM y la ANTP, esto fue lo que nos dijeron.

Oliverio Pérez Villegas

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Javier Lozano, Presidente de la Comisión de Comunicaciones y Transporte del Senado.

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De los 26 ponentes programados para compartir su punto de vista, 21 están en contra de prohibir la circulación del doble remolque. Los que exigen que salga de las carreteras mexicanas −principalmente representados por ciudadanos−, hacen su legítimo reclamo a partir de un fatal accidente en el que perdieron a sus hijos y en el que estuvo involucrado un vehículo con esta configuración. Además, por supuesto, de Elías Dip, Presidente de la Confedera­ción Nacional de Transportistas Me­xicanos (CONATRAM), quien durante 30 años ha impulsado la pro­­hibición del full.

En el desarrollo del Foro, técnicamente no hubo un solo argumento que sustente la petición. Así lo consideró el diputado Alfredo Rodríguez Dávila, Presidente de la Comisión de Transporte: “La seguridad vial es un tema que tiene que ver con las sobrecargas, con el desacato de la norma y, en este sentido, con la incapacidad de la autoridad para vigilar su cumplimiento y, en consecuencia, sancionar a quienes la infrinjan”.

Al respecto, Rogelio Montemayor, Presidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR), coincide en que el gran reto de autoridades, empresarios y usuarios del transporte es hacer que se respete la ley: “Pero si les siguen recortando los presupuestos a las autoridades y hay más carreteras que vigilar, los esfuerzos continuarán siendo insuficientes. Por eso hay que insistir en que la seguridad vial es responsabilidad de todos”.

Alex Theissen, Presidente de la Asociación Nacional de Transporte Privado (ANTP), afirmó que prohibir la circulación de dobles remolques no redundará en una mayor seguridad vial, ya que el número de vidas pérdidas por accidentes carreteros no disminuirá con la simple desaparición de esta configuración.

“No hay un solo dato contundente que advierta que prohibir los fulles evitará incidentes. Todos queremos salvar vidas, pero debemos ser conscientes de todas las malas prácticas de algunos transportistas. Sobrecargar camiones, corromper a la autoridad y no darle mantenimiento adecuado a las unidades −que de por sí ya muchas de ellas no cuentan con nuevas tecnologías−, eso sí es peligroso y en eso debemos de trabajar todos”, afirmó.

No obstante, Elías Dip Ramé explicó que algunas de las principales razones por las que el full no debería circular en México, es porque la propia SCT otorga autorizaciones para que éste opere sobre carreteras angostas y en mal estado, y aparte no supervisan su velocidad ni sus pesos y dimensiones. Esto se traduce, dijo, en que los denominados permisos de conectividad resulten en tragedias en las que se ven involucrados vehículos demasiado grandes y pesados para maniobrar en caminos más bien reducidos.

¿Y sobre las coincidencias?

En términos generales, los cuatro entrevistados concuerdan en que el Foro representó una gran oportunidad para escuchar los puntos de vista de los diferentes actores involucrados en el autotransporte de carga. Desde las organizaciones que agremian transportistas hasta académicos especialistas en la materia, todos coincidieron en ponderar la vida humana sobre cualquier otro factor.

Montemayor Morineau apuntó que los incidentes relacionados con el full representan la minoría de los accidentes carreteros, pues cifras del Instituto Mexicano del Transporte (IMT) calculan que conforman aproximadamente el 3 por ciento. “Y así fuera el 7 o el 10%, la solución no está en regular o prohibir solo un factor. En todo caso, es necesario ajustar todas las configuraciones del autotransporte; revisar, comprobar y sancionar que se cumplan las normas en todos los vehículos”, afirmó.

Otro factor, de acuerdo con Rodríguez Dávila, es el enorme reto que tienen tanto la SCT como la Policía Federal, pues el déficit −principalmente tecnológico− con el que cuentan para la revisión de las normas es considerable, ya que hoy por hoy no tienen la capacidad para cubrir las demandas del sector, que ha venido creciendo a un promedio de 6% anualmente.

Por su parte, el líder de la CONATRAM argumentó que las básculas móviles de la SCT −que deberían revisar el cumplimiento de la norma− no están funcionando, pues no cuentan con personal suficiente para tener un control riguroso del Peso Bruto Vehicular con el que operan las unidades de carga en el país.

Theissen Long señaló que si se atienden los temas de sobrecarga, condiciones físico-mecánicas de las unidades y corrupción, se dará un salto importante en materia de seguridad vial, ya que los vehículos pesados que no superan el volumen permitido, que cuentan con sistemas tecnológicos de primera calidad y no sobornan a las autoridades, no tendrán accidentes sin importar que arrastren uno o dos semirremolques.

En este sentido, Montemayor hizo un llamado para que el gremio transportista asuma la responsabilidad de origen, pues no deberían ofrecer el servicio a las empresas usuarias que busquen mover sus mercancías sobrecargando los vehículos. “Suena fácil, pero hay que hacer un esfuerzo para profesionalizar nuestros procesos”.

Dip Ramé apuntó: “Otro factor, es el criterio internacional que podría aplicar la SCT para modificar la NOM, ya que, por mucho, el gran tonelaje permitido en México afecta también a la infraestructura carretera. Si a esto se le agrega que la dependencia tendrá un menor presupuesto, el gasto en mantenimiento y reparación de vías de comunicación se verá afectado”.

Finalmente, el senador Javier Lozano señaló: “A veces el problema no es de leyes, sino de su cumplimiento estricto. Y en este caso, a mí me queda claro que la capacidad humana está rebasada (…) De lo que se trata es de administrar y de evitar riesgos, con una nueva cultura de prevención”.

“Los que transportan sus mercancías, sus productos −perecederos o no−, que tengan  sentido de responsabilidad, que no sobrecarguen las unidades y no excedan las medidas de pesos y dimensiones que establece la norma. Que capaciten a su gente, que verifiquen sus vehículos”, concluyó.

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