Antigüedad del parque vehicular, talón de Aquiles para la seguridad vial

La entrada en vigor de la NOM-012 y la NOM-087 marcará un hito más a favor de la seguridad vial. Aunque hay diversos comentarios sobre sus actuales proyectos, lo más probable es que transitarán por el proceso de consulta pública sin contratiempos, ya que desde su elaboración ha existido consenso entre los principales actores del sector autotransporte. La vigilancia por parte de la autoridad, pero sobre todo, la autorregulación, son esenciales para bajar los índices de siniestralidad. A este respecto, Refugio Muñoz, Vicepresidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR), ha sido enfático al señalar que más allá de requerir más normatividad, lo que realmente se necesita es acatar la actual. Que todos cumplan todas las normas es la única forma de maximizar la seguridad vial y además establecer un piso parejo de competencia. El proyecto de NOM-012 referente a la configuración de doble semirremolque, el cual ha sido objeto de una enorme atención mediática −a decir verdad periodistas, articulistas y locutores inexpertos en la materia, han confundido a la sociedad con comentarios imprecisos y sin sustento técnico−, transitará a una nueva era debido a que todas las unidades que busquen operar con esta configuración deberán tramitar autorización expresa de circulación ante la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), así como garantizar que cumplen con los requerimientos establecidos en la norma tales como espejos auxiliares en la parte delantera y sistemas de posicionamiento global (GPS), que deberá reportar como mínimo los siguientes elementos: posición y velocidad, debiéndose prever un respaldo de la información que genere el GPS, misma que el permisionario deberá poner a disposición de la SCT y Policía Federal para su consulta, conforme a los lineamientos que emita la propia Secretaría; freno auxiliar de motor o retardador o freno libre de fricción; convertidor o sistema de acoplamiento que cumpla con las especificaciones técnicas y de seguridad que se establecen en la NOM-035-SCT-2; restricción de velocidad a 80 km/h, y sistema de ajuste de freno, entre otros. Respecto a la NOM-087, el principal comentario alude a la falta de paradores seguros a lo largo y ancho de la red carretera. La CANACAR, la Asociación Nacional de Transporte Privado (ANTP) y la propia SCT, han señalado que no se parte de cero, es decir, ya existe un bueno número de ellos. Aunque se reconoce que definitivamente es un aspecto en el que hay que enfocar esfuerzos. Estamos convencidos de que hay empresarios interesados en invertir en esta infraestructura que a todas luces se vislumbra como un negocio rentable con su consecuente beneficio para el autotransporte. Un trabajo bien articulado entre la SCT, la Secretaría de Economía y la de Hacienda, puede proporcionar los incentivos para promover la puesta en marcha de estos establecimientos. Donde aún existe un enorme reto para verdaderamente mejorar en materia de seguridad vial, es en la reducción de la edad de la flota vehicular. Los incentivos gubernamentales no han sido aprovechados por el hombre-camión, ya sea por desconocimiento, por falta de asesoría o porque antes de poder utilizarlos debe transitar hacia la formalidad, premisa básica para ser sujeto de crédito. Sin embargo, existen casos de éxito de microempresarios del autotransporte que han logrado esta profesionalización. Vivir en la informalidad implica estar fuera del marco legal, por lo tanto, deben establecerse los incentivos desde los generadores de carga −sin importar el tipo de la misma− para apoyar al pequeño transportista que paga impuestos y tiene condiciones de flota que favorecen la seguridad vial. La autoridad debe ser estricta en la vigilancia del cumplimiento de la NOM-068. Desafortunadamente, hoy cualquier accidente en el que se ve involucrado un vehículo pesado, independientemente de su edad o condiciones físico-mecánicas, afecta la imagen de todo el sector. Mientras no se instrumente un programa integral a nivel nacional para ayudar al hombre-camión a reinventarse y convertirse en microempresario, difícilmente se darán pasos suficientemente firmes para reducir la antigüedad de la flota vehicular, formalizar procesos clave como capacitación, mantenimiento, gestión administrativa, financiera y fiscal, que en conjunto brinden el beneficio de una mejora sustancial en la eficiencia del autotransporte y en la reducción de accidentes.

Equipo editorial